Pi

Pi

Xavier Bankimaro

 

Y me arrojabas las llaves desde la ventana de la sala en tu apartamento, siempre con esa mirada racional, con esa cordura absoluta que no lleva a nadie nunca a ningún lugar. Abría la puerta de entrada al edificio y subía los cuatro pisos hasta llegar a ti.

 

Subía los cuatro pisos tratando de imitar la Secuencia Fibonacci, como un ave que pretende que en realidad hay algo fuera de su jaula.

 

Sólo eran dos llaves: la de entrada al edificio y la de la puerta a tu aposento, y por alguna razón nunca pude abrir la puerta que daba acceso a este último, nunca encontré la maña, y tú decías desde el otro lado, con tu voz dulcemente afinada por el eco y la madera:

 

“No puedo creer que seas un sabelotodo y nunca puedas abrir esa puerta…”

 

Linda y precisa metáfora de tu corazón.

 

La razón por la que no podía encontrar la maña radicaba precisamente en mi intención irracional, esa que en realidad, y sin importar lo que haya dicho un francés chiflado hace unos quinientos años, es la que nos ha llevado a donde hemos llegado…

 

A la humanidad entera por siempre a ningún lugar…

 

Es curioso como siempre terminabas, tras comprobar tu cordura y mi locura, abriendo la puerta y dejándome entrar, y al final ambos nos dirigíamos ahí…

 

Por un instante eterno a aquel lugar que nadie nunca quiere dejar…

 

Ahora, esto para todos es un simple texto, una especie de carta de amor atemporal que no le escribo a nadie pues sólo llegué a la nada a la que regresamos todos tras suspiros, desvelos, muchas palabras…

 

Y muchas puertas que abrir, pisos que subir, corazones que romper y en realidad nada aprender…

 

Hoy, sin embargo es un día especial. No creo en los números ni las fechas ni nada que haga que haga sentir al ser humano realmente es un animal pensante, y sin embargo esa cordura me da una oportunidad:

 

Olvidar…

 

Hoy no recordaré ese viejo Jazz, esa linda metáfora, el sonido desesperante de las llaves, la Secuencia Fibonacci

 

Hoy escucharé el silencio y no habrá locura ni cordura, ni pensamientos ni cuentos. Hoy buscaré la precisión, la matemática.

 

Hoy dejaré que el apocalipsis suceda, sólo hoy, que el fin del mundo con precisión suceda.

 

Que el fin del mundo, en silencio, con precisión suceda…

Bankimaro

Xavier Bankimaro:
Narrador transpoeta, desmitificador y creador de mitos; sus letras deben su devoción a la creación y destrucción de la realidad a través del lenguaje, anticultural más que contracultural. Actualmente es colaborador en la revista Letras Explícitas y columnista en la revista El Fanzine. El Universo se expande por voluntad y no por inercia.

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3 Comments

  • Alliss marzo 18, 2017 at 14:15

    Hermoso, gracias por compartirlo.

    Reply
    • Xavier Bankimaro. marzo 19, 2017 at 18:59

      Gracias a ti por tomarte el tiempo de leerlo…

      Reply
  • Carlos mayo 9, 2017 at 16:23

    Me parece difícil esa separación tan precisa entre la razón y el simple deseo. Sobre todo porque el simple deseo es un factor anterior a la razón.

    Reply

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