Ajena

Ajena

Ajena

Por: Alejandro H. Monarres

 

Ajena,

quiero hacerte canciones,

dejar tejidos pájaros en un hilo

cercanos a una canción

y dejar

bordados y ajenos

los versos de este gorgoteo,

¿dónde está este rostro

de miraba altiva

que en soledades arde

como un naufragio,

ajena?

Que ya no hay sangre derramada

a la que cantar

ni ventanas que reventar con esta corona

de astas corruptas

que duermen

acunadas en mugre

y sangre,

siempre sangre:

todo lo humano es sangre

y mis ojos se han quedado tan ciegos a esta luz

de lo cotidiano y colores bellos

como una estela

de fuego,

otra vez,

estela,

stella,

stern.

Este lenguaje ancestral

nunca sería

tan hermoso como un cráneo

puesto

en el sol de todos los días

nunca sería

esta canción

tan hermosa como

el hombre más moderno

más presente

de toda la historia,

mientras tanto

yo nunca estaré aquí

y dejaré que otro ocupe mi lugar

en las sombras

de la soledad

que escucha

los rumores

de mis mares en

sombras,

es soledad,

en sangre,

en sangre,

siempre en sangre

e quele sancre

quele meri

es 1

mari

en flemins

que oi falgo aburrito

destes dixtionario

e que quero rommter

estos drolores meus

que quero seur

soeur

semer meu

meren flemins

maren soliturus.

Hay tanto pasado en las notas que corren desde mi boca

HASSSSTRA

los ecos sangrantes de soledad

sangre

angre

anger

mil veces

y queda el latir

de San Cirilo

ajeno,

apenas un recuerdo

junto al corazón de una piedra

junto a todas las piedras

del mar ajeno

del mar del presente

azul,

como un rayo

o como un mar

solo idéntico a sí mismo:

quiero ser la ruina de este presente

o apenas una frecuencia

en la saturación de ondas

de las voces en la multitud.

Olvida mi nombre.

Repite, lector, el verso de arriba mil veces

que he escuchado tanta música que las letras se quedan tan cortas.

Dame tu alma,

dame tu alma,

extrajera

y quédate al margen

que la guerra presente

siempre tomaré

como ecos del pasado.

Esconde este poema,

siempre

que será estigma

de mi corona,

de mi corazón en llamas

cultivado en esta tierra de flores y cruces

en la que aprendí a bajar

como cascada

besado por los licores

en el presente

viendo al futuro,

ya se orinar en la cara del pasado

ya olvidé cómo ser joven,

ya aprendí a legar

mi semen,

mi aura

y ser una nota

en el presente ajeno

quiero ser

un yo encontrado.

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