Poema de Navidad

Poema de Navidad

Xavier Bankimaro

Ha llegado la nevada con los silencios que aguarda…

De algún supuesto desconocido es esta cabaña, lo vi bebiendo vino alguna vez junto a su caballo en un camino de manzanos,

Toco la campana de la puerta, el clima es helado y hace mucho no hay animales que cazar ni frutas que recolectar,

Un completo desconocido que nos deja entrar a una habitación que con el humo de la chimenea elevándose hacia la noche de invierno, nos permite abandonar nuestro infierno,

Y encontrar aunque sea por un momento, aquello que nuestros corazones desean llamar hogar…

No hay otro motivo más allá de lo que se ve: frutas que todos los demás cuidadores de cabras trajeron para compartir durante estas noches de nevada, y los silencios que aguarda…

No existen seres imaginarios que traigan regalos cuando ya eres adulto, sólo personas reales que te traen nueva vida, nueva tinta,

O se han ido con el frío a morir lejos del recuerdo dejando heridas, aunque ninguna que el invierno no pueda curar…

¿Acaso en realidad somos desconocidos? ¿No es nuestra soledad compañera de todos por igual? ¿No somos en realidad nosotros la sombra que ella habita?

Una gabardina flotante abre la puerta y me invita a pasar, dentro se siente esa desgarradora calidez y esa extraña sensación que nuestra biología nos crea, junto con el impulso real de amar, y no de sólo vulgarmente, por razones vacías, socializar…

“El clima es helado y hace mucho no hay animales que cazar ni frutas que recolectar…”

Me dice la gabardina al flotar hacia dentro del hogar…

Me quito mi saco y dejo junto al perchero a mi compañera, mi soledad.

¿Acaso en realidad somos desconocidos? ¿No es nuestra soledad compañera de todos por igual? ¿No somos en realidad nosotros la sombra que ella habita?

Muchas de ellas están ahí, y nosotros como sombras flotamos brillando y reflejándonos gracias a la luz del fuego,

Un completo desconocido que nos deja entrar a una habitación que con el humo de la chimenea elevándose hacia la noche de invierno, nos permite abandonar nuestro infierno,

Y encontrar aunque sea por un momento, aquello que nuestros corazones desean llamar hogar…

La fruta que todos llevan es fermentada y colocada en una enorme jarra; es el néctar de la prosperidad: fruta guardada durante meses para este momento, en que nuestra soledad, aunque sea por un momento, en el perchero de puede colgar…

Poco a poco bajo la embriaguez de las palabras, la carne envinada y el ponche, las sombras comienzan a hablar; la gabardina flota en la esquina observándonos,

Un completo desconocido que nos deja a su habitación entrar.

Lo vi bebiendo vino alguna vez junto a su caballo en un camino de manzanos…

Los niños juegan, sombras dulces sin algo que dejar en el perchero, ellos no llevan abrigo, no le temen al invierno, saben que ellos viven una realidad y los adultos sólo un sueño…

No conocen el infierno…

Nosotros como sombras hablamos, amamos, matamos durante todo el año… Ahora brillamos junto al fuego…

Un completo desconocido que nos deja a su habitación entrar,

Como besos volados al viento flotamos…

Cada cuidador de cabras sabe que esto, como nada que existe, por largo tiempo va a durar, y también que sin ese fuego que eleva como humo nuestras almas por la chimenea hacia la noche de invierno, no podríamos brillar…

Y por una noche helada, con todo y los silencios que aguarda, vivir el invierno, y como niños realidades y no sueños…

Un completo desconocido que nos deja a su habitación entrar,

Lo vi bebiendo vino alguna vez junto a su caballo en un camino de manzanos…

¿Acaso en realidad somos desconocidos? ¿No es nuestra soledad compañera de todos por igual? ¿No somos en realidad nosotros la sombra que ella habita?

Tal vez es ella la que está viva, pero eso hoy no importa.

Hoy somos niños, dejamos la soledad en el perchero, y jugamos a que no hay realidad, sólo sueños,

Flotamos cerca del fuego, por lo menos una vez al año,

Un completo desconocido que nos deja a su habitación entrar,

Lo vi bebiendo vino alguna vez junto a su caballo en un camino de manzanos…

Bankimaro

Xavier Bankimaro:
Narrador transpoeta, desmitificador y creador de mitos; sus letras deben su devoción a la creación y destrucción de la realidad a través del lenguaje, anticultural más que contracultural. Actualmente es colaborador en la revista Letras Explícitas y columnista en la revista El Fanzine. El Universo se expande por voluntad y no por inercia.

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