Neurosis Una Vía sin Rastro

Neurosis Una Vía sin Rastro

Neurosis

Una Vía sin Rastro

Por: Xavier Bankimaro

 

 Prólogo:

 En la vida, como en un hechizo, la cadencia es tan importante como las palabras;

 Con ella esculpes la realidad que creas, la realidad que vives, la realidad que vuelas,

 La realidad que lloras, la realidad que mueres,

 Con ellas sangran lo que no pueden sangrar tus venas,

 

Tus palabras y su cadencia pueden ser tu monasterio de belleza y suerte…

 O tu manicomio de locura y muerte.

 

 

Interludio:

 Entonces,

¿De esto se trata la vida?

 

Sentado en la nada y fumando mis propios llantos, espero el tren sin rastro que me llevará de vuelta a la realidad mundana,

O el cálido tren que me sacará de nuevo de aquello que los poetas llamamos “nada”,

Este filo mortal por el cual de puntillas caminas y justo cuando crees que flotas tu corazón da un fuerte latido,

 

Al escucharlo ríes, lloras, te maravillas…

Pierdes el equilibrio,

Lo que sigue es sólo sangre que sin piedad de tus venas brota,

¿Ojos perdidos, distancias y olvidos?

 

Una vía que alguna vez tuvo entre senderos de luces, bajo la dulce noche citadina, una chispa en su entrepierna,

Ahora, esta chispa apagada yace como una rabia entumida,

A pesar de mis fuertes pasos, mis saltos al vacío, mis gritos y letras, esta vía ha quedado así:

En la agonía del limbo sin rastro que lleva a este pasajero a un laberinto de mundos sin caminos,

sobre un instante disperso, uno que con las lágrimas antes fumadas nunca finaliza de humear,

 

Entonces,

¿De esto se trata la vida?

 

En esta vía sin rastro espero el tren que me sacará de nuevo de aquello que los poetas llamamos “nada”,

O el tren sin rastro que me llevará de vuelta a la realidad mundana…

 

Epílogo:

 La noche es vaga y neurótica.

 

En la esquina de la avenida un triste recuerdo oculta su bella mirada en una gabardina negra; al mismo tiempo bajo tierra, un rostro vacío deja caer al piso del vagón del metro vidrios rotos de un costal y se arroja sobre ellos por unas monedas, alguien intenta no verlo y fija su mirada al frente, lamentablemente la escena se refleja en la ventanilla que observa la locura del otro vagón, y la neurosis de la ciudad le devuelve el reflejo de tan terrible escena; en ese preciso instante alguien finge amar por una noche y alguien más finge la noche por amor; alguien renta su sexo por un poco de cocaína y otro más le da a un chico unas monedas para que éste obtenga su pegamento; en alguna zona burguesa otro alguien se pega un tiro en la cabeza en su departamento.

 

Bajo una luna triste citadina todos somos nadie…

 

En mi calle camina solitario un soñador traicionado; en aquello que atrevo a llamar espíritu, mi neurosis vuela hacia la luz de los faros que atraen la muerte hacia un puente peatonal ; la droga disocia el amor que hay en mi memoria para una alcohólica de la depresión: una flotante gabardina negra que oculta su bello rostro en la oscuridad.

 

El desamor hace un ruido cacofónico en mi piel, no me deja soñar, miro la luna triste citadina  y en ella brilla el fantasma de un dulce instante ahora convertido en sangre y mierda.

Bankimaro

Xavier Bankimaro:
Narrador transpoeta, desmitificador y creador de mitos; sus letras deben su devoción a la creación y destrucción de la realidad a través del lenguaje, anticultural más que contracultural. Actualmente es columnista en Operación Marte y columnista en Soma, Cultura y Arte. El Universo se expande por voluntad y no por inercia.

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