Jane Doe

Jane Doe

Xavier Bankimaro

Monstruos, algo irreal.

El hecho de que un ser humano pueda hacer cosas tan horrendas como devorarse a un niño o cosas tan poderosas, ya sea para bien o para mal, como transformar la realidad de toda una multitud manipulándola hace que tengamos la necesidad inherente de que se tiene que ser no humano para esto; de este modo negamos al monstruo que todos llevamos dentro y nuestra propia participación en la destrucción o potencial de creación.

Ingenua e irónicamente creemos que podremos, llegado el momento, identificar a un monstruo sin siquiera aceptar o reconocer al nuestro.

Jane Doe fue vista por última vez bajando de un autobús en Atlantic City, Nueva Jersey, proveniente de Park Ridge, Illinoise, 19:00 horas en tiempo del este. Según algunos testigos iba muy contenta conversando con un joven más o menos de su edad, de estatura y peso normales, se dirigían ambos a una a agencia para rentar un carro.

A Jane jamás se le volvió a ver y ningún amigo o familiar reconocieron al chico que iba conversando con ella en las cintas de seguridad de la estación; al monstruo que sonreía con ella.

Por lo visto, tampoco reconocieron al que iba dentro de ella.
00:00 horas en tiempo del este. Gélido medianoche de viernes. Es importante tener en cuenta que alguien, en algún lugar del mundo, está encerrado en su propia cajuela gritando donde nada se escucha.

Alguien está al ajeno volante escuchando Round Midnight de Thelonius Monk a un volumen bajo mientras la tararea, y aquella que grita en el vacío de un ataúd en movimiento se dirige hacia su propio fin del mundo.

Un niño va dormitando en el asiento de copiloto en la camioneta de su papá, quien le ha pedido que lo acompañe a dejar a una amiga a su casa, la cuál va dormida en el asiento trasero.

Se detienen a mitad de la nada en la carretera. El papá apaga la radio y baja del vehículo, carga a la chica en sus hombros, se interna en el bosque. Minutos después papá regresa solo, el niño no hace preguntas, nunca logró discernir si era un sueño o no.

De la chica ya no se supo nada, nadie nunca preguntó nada, desapareció para no regresar, justo como desaparecerá este instante una vez que termines de leer este cuento corto que, igual que tú y yo fue una muy posible realidad, sólo eso: muy posible.

Después de los siguientes cien años venideros tanto tú, como yo y como cada una de las personas que conoces, no seremos diferentes a esa chica, sólo muy posibles realidades.

Todos, absolutamente todos, desaparecemos mientras dormitamos como niños a mitad de la noche.
¿Por qué es importante tener en cuenta esto?

Porque tú estás cómodo en tu casa leyéndome, mirando un monitor de computadora o unas hojas de papel y sin saber cómo será tu final, esos minutos aterradores y delirantes.

Sin saber cómo será tu propio fin del mundo.

Tú.

Fin del mundo.

 

¿A quién le sonríe ahora tu monstruo?

 

 

Bankimaro

Xavier Bankimaro:
Narrador transpoeta, desmitificador y creador de mitos; sus letras deben su devoción a la creación y destrucción de la realidad a través del lenguaje, anticultural más que contracultural. Actualmente es colaborador en la revista Letras Explícitas y columnista en la revista El Fanzine. El Universo se expande por voluntad y no por inercia.
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