Diálogos sobre la nada 2

Diálogos sobre Nada 2

Diálogos sobre Nada (Parte 2)

Xavier Bankimaro

 “Cuando cae la noche, ella cubre el mundo; el frío se eleva y la luz se va dejando un nuevo significado a la vida…”

-Varg Vikernes.

 Han pasado 7 minutos…

 

 El pez espera el regreso del juego dialéctico tras el intermedio.

 Enciende un cigarrillo y alza la mano elegantemente.

 El mesero le sirve un trago de whisky. No trata de interactuar con el espectador esta vez

 

Se abre el telón….

  

 “De acuerdo a las ciencias humanas, nada tiene que ver con un para qué y todo tiene un porqué, y sin embargo para ustedes los humanos el para qué es muchísimo más importante, pues es ahí donde pretenden encontrar las supuestas respuestas a todas sus supuestas preguntas…”

 Dijo Milenia observando el reloj de arena con la bella chica en él, como si se hundiera deliciosamente con ella, mientras flotaba…

 

En el centro de la habitación hay una mesa de café, en ella sólo hay una vela encendida y una esfera de cristal. Joshua mira la esfera de cristal al centro de la mesa de café, en ella un rostro con un cuerpo va, sin hablar, la calle incendiando. El cuerpo es colocado en la guillotina, su cabeza cae en una cesta de mimbre tras lo cual se escuchan aplausos, gritos y se observan bailes de largos instantes.

 

Comenta:

La esfera es la forma geométrica más cercana con la que podemos representar el infinito…”

 

Joshua posa su mirada en la llave que cuelga del cuello de Milenia y después sube por éste hasta llegar a sus ojos.

 

“Sus ojos son un espejo: observo como mi rostro se deshace en ellos, me desvanezco, hago implosión en ellos, y usted, usted flota sin inmutarse”. 

Dijo Joshua a Milenia con una lágrima en la mejilla, esa última lágrima que siempre creemos que es la última.

 

De la espalda de Milenia brotaron una hermosas alas de mariposa, escarlata, verdes… Y un negro que se perdía entre las sombras de la luz tenue de aquella habitación, haciendo camuflaje y formando entre dichas luces y sombras el rostro de Joshua.

 

“Aquí es donde nos damos cuenta de que no existe la identidad fuera de la ilusión de tiempo y espacio. Tiempo y espacio son en realidad nuestros verdaderos Dioses, todos los demás que hemos creado a nuestra imagen y semejanza palidecen ante éstos, desde los Titanes griegos hasta el egoísta y vengativo Dios cristiano; desde el Sol hasta la Diosa Ciencia pasando por el Estado de Derecho; todos palidecen ante el Tiempo y el espacio, y aunque el espacio es humano, el Tiempo…”

 

“El tiempo es un depredador…”

Comentó Milenia mientras flotaba…

 

En el viejo televisor se ve la imagen de un chico observando cómo una mariposa se va volando fuera de su vida, a través de la ventana de su habitación, lleva su corazón en un cofre. El amor abandona el espacio….

¿Lo hace también con el tiempo?

El chico en el televisor pone un disco de acetato a girar, toma el cable del televisor de su habitación, el cuál proyecta a su vez la habitación en la que charlan Joshua y Milenia; enreda su cuello en él y arroja el aparato por la ventana que usó la mariposa para huir.

 

Muere instantáneamente.

 

“Hace tiempo que me fui pero he permanecido aquí, no somos más que fantasmas; nuestra intención, como la de todos, fue nunca suceder. Fumamos nuestras horas entre caricias y palabras, lo demás siempre fue un hecho: la pie; la carne; las hojas secas. 

 

Creamos en el espejo un altar y le llamamos “Yo”, y este “Yo” siempre muere en los otoños…”

Dijo Milenia mientras le quitaba a Joshua la lágrima del ojo, la colocaba dulcemente en su mano izquierda para después guardarla en un cofre que brotaba en su mano derecha, como una hoja seca…

 

Milenia arranca la llave de su cuello y se la da a Joshua:

“Tómala, recupera tu corazón, me quedo con tus lágrimas…”

 

Por primera vez se ve una reacción del tiempo: la silueta desnuda de Milenia se sonroja en su totalidad brillando en la habitación, sus caderas se mueven hacia las de Joshua y lo abraza por la cintura; sus alas realmente no se mueven, flotan con ella…

 

“No existe conjugación de un verbo sin identidad, tiempo y espacio…

 

“he desistido en la búsqueda de lo que es bueno o malo para mí o para cualquiera, y me he arrojado al divertido tobogán del conductismo…”

Le susurra Milenia a Joshua al oído antes soltarlo y apartarse lentamente de él.

 

Joshua abre el cofre, en el cofre hay una voz pero de ésta sólo encuentra el eco, y al tratar de tomar el eco, encuentra su propio reflejo…

 

Su rostro reflejado en un espejo…

 

“No existe conjugación de un verbo sin identidad, tiempo y espacio…

 

Milenia finalmente guarda la lágrima en dicho cofre y devuelve el cofre a su corazón, cual si guardara las miradas perdidas de todos sus amantes al morir en ella…

 

“Sobrevivirás Joshua, no como todos, ayer, mañana o el día después, sobrevivirás; las cosas mueren, no solo los humanos, ellos sólo perciben como las cosas mueren, le llaman “Tiempo” a esa deconstrucción del todo…”

 

“Lo que vive, eso es el tiempo, pero tú sobrevivirás, pues ahora existes, en el ahora es que existes…”

 

“El amor abandona el espacio… ¿Lo hace también con el tiempo?

Pregunta Joshua observando a la pleyadiana como si ya supiera a respuesta…

 

“El recuerdo ahoga a veces, sólo toma un respiro y desparece”.

Dijo Milenia soplando la vela apagando en ella la luz…

 

Desaparecen más no se pierden… Se perciben…

Lo único que se observa es el monitor encendido del viejo televisor; la imagen del hombre de la trompeta ha desaparecido y se observa un pez  sentado bebiendo una trago de whisky.

Lleva un traje negro puesto pues está de luto.

 

El pez se para de su silla, llora y aplaude.

El mesero se acerca y le ofrece un pañuelo, el cuál es rechazado educadamente por el pez, quien pide la cuenta.

Se sienta, enciende otro cigarrillo, mira su reloj.

 

Han pasado 7 minutos.

 

Bankimaro

Xavier Bankimaro:
Narrador transpoeta, desmitificador y creador de mitos; sus letras deben su devoción a la creación y destrucción de la realidad a través del lenguaje, anticultural más que contracultural. Actualmente es columnista en Operación Marte y columnista en Soma, Cultura y Arte. El Universo se expande por voluntad y no por inercia.

FacebookTwitter

No Comments

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.


fhg.mx ediciones sm Ediciones y punto Nostra Ediciones Sexto Piso Chiado Editorial El Naranjo

A %d blogueros les gusta esto: